FHB entrevista a HE Hugh Elliott, Embajador del Reino Unido en España, Presidente Honorario de la Fundación Hispano Británica

Eugenia Gutiérrez Ganzarain ⎮ Madrid, 20 junio 2020

 

Con 19 años, y tras sólo dos años de estudio de español, Hugh Elliott decide embarcarse en un viaje a España, sería su primera visita a nuestro país. Varios motivos le condujeron de forma casi espontánea a seguir una de las rutas más conocidas del Camino de Santiago, adentrándose en una España muy diferente a la actual, sin tecnología, ni teléfonos, donde “se hablaba con la gente”.

De los españoles, dice, le sorprendió su generosidad y del Camino el misterio que le rodea. En su cuaderno de bitácora escribió “pocas cosas” y variadas, desde su propósito de aprender a hacer una ensaladilla rusa o cómo le impactó Santiago de Compostela. Nos cuenta que recuperar estas notas le hacen sentir un poco de nostalgia.

Sobre el futuro del turismo nos transmite su deseo de que se den las condiciones para retomar el número de visitantes británicos de 2019 pero primando siempre los criterios sanitarios y la seguridad.

En 1984 coge su bicicleta y su mochila y decide hacer el Camino de Santiago desde Gran Bretaña. ¿Qué es lo que le motivó?¿Cómo supo de él?

Como es a menudo el caso, las explicaciones son relativamente banales y circunstanciales y menos intelectuales o inspiradoras. Mi abuelo me había regalado una bicicleta unos años antes, yo tenía solamente 19 años, y pensé si tengo una buena bicicleta… ¿por qué no “sacarla a pasear”? 

También influyó que había conseguido una plaza en el Trinity College en Cambridge para estudiar español. Además estaba haciendo un “gap year” pero aún no había visitado España. Solo había estudiado español durante dos años en el colegio y tenía muchas ganas de conocer España así que me pareció una buenísima idea. 

No me acuerdo bien de la razón por la que decidí hacer el camino, ya que fue hace 36 años y era muy joven. Los recuerdos que ahora tengo son una mezcla de recuerdos personales, que con el tiempo podemos incluso recrear, y una vieja agenda donde apunté algunas cosas pero pocas cosas. 

Así que una serie de circunstancias contribuyeron a que finalmente disfrutara de un viaje inolvidable. 

Hizo el Camino desde Burgos y llegó a Compostela pero empezó en Francia...

Sí, precisamente estaba en Francia por una motivación clara, iba a estudiar francés y español en la Universidad en Reino Unido. Así que seguir el camino francés era muy lógico pero la combinación de una serie de factores como la climatología y varios imprevistos me desviaron del camino inicial. Originalmente quería entrar desde Francia por Roncesvalles pero me quedé sin tiempo para hacerlo y tuve que coger un tren hasta Burgos donde empezaría el Camino aunque también lo hice más tarde de lo que yo pensaba. 

Por la historia que ya media España conoce, la bicicleta tardó 5 días en llegar a Burgos, contaba entonces con 5 días menos de viaje de lo que yo esperaba y tenía que volver a Reino Unido porque empezaba la Universidad.

¿Qué es lo que más le sorprendió al llegar a España? ¿Recuerda algún olor, paisaje, cuidad..? ¿Cuál fue su impresión de los españoles?

Pensé que los españoles eran muy acogedores. Por mi experiencia de Burgos, porque era insólito que alguien te alojase en su casa durante 5 días sin conocerte, era una experiencia extraordinaria. Y cada día se iba renovando porque todos los días me acercaba a Renfe a buscar la bicicleta (sin éxito) y seguían acogiéndome.

Y luego recuerdo que me sorprendió la comida, apunté en mi agenda que me gustaba la comida española y de hecho que tenía que aprender a hacer ensaladilla rusa. También el estado de las carreteras, me parecieron malísimas, recuerdo tener problemas con las ruedas de la bicicleta. 

Impresiones simples, supongo. También recuerdo la amplitud de las tierras. Mi primera experiencia fueron los caminos de Castilla porque ancha es Castilla y más ancha en bicicleta.

El idioma nos abre las puertas para conocer mejor a las personas, su cultura y sus costumbres. ¿Cómo fue la comunicación de un inglés en España?

La verdad es que no recuerdo que fuera un problema. Tal vez no tenía vergüenza, cuando nos hacemos mayores surge esa vergüenza, pero en aquel momento no tuve ningún problema en soltarme a hablar. Seguramente lo hablaba mal, y aunque gramaticalmente tenía buena formación, solo había estudiado dos años de español. Por necesidad me hacía entender.

En aquella época, uno no podía recurrir al teléfono, se hablaba con la gente, era la única forma de buscarse la vida. Al reflexionar hoy sobre la experiencia en el Camino y releyendo las notas de entonces, he sentido un poco de nostalgia al recordar esa forma más cercana de comunicación. 

Según los últimos datos de 2019, una minoría de los peregrinos, un 5,63% hace el camino en bicicleta, menos del 1% a caballo o en vela y el restante, un 94%, a pie. No sé si sabía que fue un precursor y sigue siéndolo. ¿Cree que el medio o hacerlo solo o acompañado marca una diferencia en la experiencia personal? 

Inevitablemente sí, pero no lo he hecho a pie, tendría que entrevistar a mi hijo, que sí ha hecho una parte del camino a pie. 

La bicicleta te permite realizar distancias relativamente largas en poco tiempo. Recorrer 100 km es fácil en una bicicleta. La gente que no monta en bicicleta a veces cree que es más duro de lo que es. Por supuesto, hay días más complicados cuando el tiempo está peor.

Sin embargo, creo que la diferencia en la experiencia radica, no tanto en el medio, sea bicicleta o a pie, sino en si los haces solo o acompañado. Hacerlo solo te obliga a hablar mucho más con las personas que te encuentras, a comunicarte. También pasas mucho tiempo sin compañía, te quedas con tus pensamientos y éste es el mayor aprendizaje, aunque no creo que pensara de esta forma cuando hice el Camino.

En ese sentido, ¿podríamos hablar de que el Camino le ayudó a aprender a estar solo, a convivir con sus pensamientos? ¿Sería ese el mayor aprendizaje del Camino o destacaría alguno más?

La amistad, la generosidad de las personas que te encuentras en el Camino. Y eso se aplica a cualquier viaje, también lo viví en los lugares en Francia que no eran estrictamente del camino en sí.  La gente es muy generosa. Vivimos tiempos muy difíciles, los medios de comunicación cuentan noticias malas y nosotros los compramos, así somos los seres humanos, es curioso. 

Pero realmente la gente es muy generosa. Ese contacto con personas que no conoces es un aspecto que destacaría. Es un trato muy generoso además de muy divertido. En España me encontré un trato muy amistoso y muy genuino. 

El Camino es un importante reclamo turístico tanto para españoles como para extranjeros. En 2019 se registraron cerca de 348.000 peregrinos, siendo Reino Unido el sexto país extranjero por número de visitantes. ¿Por qué cree que es tan popular entre extranjeros y especialmente entre británicos?

El Camino se ha hecho popular entre extranjeros y también entre británicos porque se ha conocido más, es más fácil acceder a la información, porque se ha hecho una gran labor de difusión del Camino, de las rutas, se han publicado guías, se han producido muchas películas, por ejemplo “El Camino” (The Way), de Martin Sheen. Y tal vez tiene algo de misterio, el misterio de esa reflexión de lo que uno busca a nivel personal.

Santiago de Compostela es una ciudad histórica, singular. Repasando mi agenda me doy cuenta de que en 1984 me gustó mucho Santiago de Compostela. A pesar de ver a muchos turistas tuve un “feeling” muy especial.

Su popularidad ha sido una combinación de información y de una buena gestión de un turismo cada vez más numeroso.   

Y por supuesto, está el hecho del peregrinaje en sí, además de ser de las formas más antiguas de hacer turismo.

¿Cree que ser peregrino en los años 80 y serlo en la actualidad son experiencias muy diferentes? 

Sí, la diferencia reside fundamentalmente en lo que comentaba antes, en la tecnología y especialmente en el teléfono. En los años 80, no tenías la opción de seguir las noticias en tiempo real de lo que estaba pasando en otras partes del mundo. 

Podías comprar el periódico, aunque yo no lo compraba porque no tenía dinero para ello. Tampoco veía la televisión ni escuchaba la radio porque no tenía acceso a una televisión o a una radio portátil. La diferencia más relevante es este aspecto. Ahora que lo recuerdo no me importaría hacer el intento de  “separarme de la tecnología” de forma puntual en algún momento en el futuro. 

Esta última pregunta viene obligada por los momentos que estamos viviendo. La pandemia ha tenido un efecto disruptivo en nuestras vidas, los gobiernos están intentando manejar esta situación y estamos en un momento de apertura de fronteras, ¿qué es lo que nos puede contar sobre la apertura de fronteras entre Gran Bretaña y España y cómo puede afectar al turismo tanto de los españoles que vayan a Gran Bretaña y viceversa?

A día de hoy, 20 de junio, el Gobierno británico aconseja no viajar al extranjero, son nuestras recomendaciones por el tema de la pandemia.

Sabemos lo dramático que es para todos los sectores económicos, sabemos cuántas personas viven del turismo.  He trabajado en turismo, lo conozco y sé lo importante que es sobre todo el verano.

España ha anunciado que abrirá sus fronteras desde el 21 de junio. El Reino Unido está por detrás de la pandemia, nos llegó un poco después y saldremos un poco después. 

Todos queremos que se abra el sector cuanto antes pero ante todo tienen que primar los criterios sanitarios, tiene que hacerse de forma segura, tenemos que ir poco a poco, paso a paso. 

España está haciendo una buena labor con la prueba piloto en Baleares. Con buenas medidas de protección y con cautela se va a ir retomando el turismo, aunque este año no será bueno, creo que es un hecho inevitable. 

Tenemos que enfocarnos en buscar la vacuna y tratamientos eficaces. El anuncio de la Universidad de Oxford sobre la dexametasona, como medicamento terapéutico eficaz en ciertos casos de Covid-19, ha sido una buena noticia. Tendrá un impacto también importante pero realmente tenemos que buscar la vacuna y estamos abocados a ello. Hasta que no haya una vacuna, el turismo se verá algo mermado. 

España está actuando en controlar los rebrotes y su gestión va a ser fundamental para que los turistas tengan confianza y puedan venir con seguridad. España es uno de los destinos favoritos para los británicos, sólo el año pasado vinieron cerca de 19 millones de británicos.

Así que a medio plazo soy optimista, a corto plazo no creo que vaya a ser un buen año, pero nuestro deseo está en que se den las condiciones para retomar los números de antes pero paso a paso y con seguridad.

Hugh Elliot, Embajador británico en España, a la entrada de su residencia en Madrid