Destacado FHB

Caminos que permanecen

El Camino de Santiago, uno de los pilares de nuestra cultura, es una de las rutas de peregrinación católica más importante junto con Roma y Jerusalén. Su historia se remonta al S.IX cuando se descubren los restos de Santiago el Mayor. Desde ese momento, reyes, abades, monjes, obispos y peregrinos de todo el mundo han recorrido el territorio nacional para visitar la tumba del Apóstol en la catedral de Santiago de Compostela.

En los últimos años, el Camino de Santiago se ha convertido en un reclamo para españoles y extranjeros. Sólo en 2019 se registraron 347.578 peregrinos de 189 países, un 6% más que el año anterior.  Atraídos por la idea de vivir una experiencia introspectiva, de reflexión, unos por motivos religiosos, otros por interés cultural o para conectar durante unos días con la naturaleza alejándose del ritmo trepidante de la vida cotidiana, cada año decenas de miles de personas se echan una mochila a la espalda convirtiéndose por unos días en peregrinos y rememorando aquellos tiempos medievales.

Se acerca el 2021, año Jacobeo o Año Santo, fecha que tienen marcada cientos de miles de peregrinos en su calendario. Tras 11 años sin celebrarse, los peregrinos podrán conseguir las mismas gracias que se otorgaban en Roma en los Años Jubilares, principalmente la indulgencia plenaria.

La historia del Camino de Santiago corre pareja a las vicisitudes de la historia de Europa pero, a pesar de períodos de hambre y crisis económica y de pensamiento, el Camino de Santiago ha continuado vivo hasta nuestros días.  

Tras un periodo de adaptación a los nuevos protocolos de seguridad sanitaria, el Camino retoma su actividad de forma oficial el próximo 1 de julio con la apertura de la Catedral de Santiago, la Oficina del Peregrino y los albergues públicos que se irán abriendo de forma gradual y pautada. Deseamos que estos cambios favorezcan a una recuperación segura del Camino que tanto desean los peregrinos. 

Santiago Apóstol, patrono de España

Alertado del descubrimiento del sepulcro del apóstol, el rey astur Alfonso II emprende su viaje hacia el lugar, entendiendo que dicho hallazgo sería un factor decisivo para el aglutinamiento de los territorios cristianos de la península contra la invasión del islam.

Obra de José Casado del Alisal 1885 ⎟ Iglesia de San Francisco el Grande (Madrid)
El Apóstol Santiago sobre un caballo blanco en la Batalla de Clavijo (La Rioja)

A partir de ahí, la imagen del apóstol cobraría más y más fuerza en la lucha contra esta invasión como Santiago Matamoros, el apóstol guerrero. A él se le adjudican diversas apariciones montando un caballo blanco y blandiendo su espada, como aquella en la que apareció para ayudar al ejército del rey Ramiro I a vencer a las tropas de Abderramán II en la Batalla de Clavijo.

Estos milagros infundieron de valor a los soldados que finalmente reconquistarían España en 1492, lo que hizo que desde el mismo siglo IX Santiago fuese considerado patrono de España, situación reconfirmada en 1630 por el papa Urbano VIII que lo declaró patrón de España de forma oficial.

El origen del Camino 

Alrededor del año 820 se produce el descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor e inmediatamente la creación del “locus Sancti Iacobi”, el lugar sagrado para venerar sus restos.

Un ermitaño del lugar de Solovio, de nombre Paio, localiza, en un bosque llamado Libredón, las ruinas de un primitivo enterramiento. Contienen las que serán identificadas como tumbas del apóstol Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio.

Reina en el noroeste peninsular (Reino de Asturias) Alfonso II. Enseguida, el rey Alfonso II visita el lugar y manda edificar una modesta iglesia, que luego reconstruirá Alfonso III (año 899). Estamos ante el germen de la actual catedral y de la ciudad de Santiago. 

Reyes, abades y monjes, los primeros peregrinos (siglos IX y X)

Los soberanos astures Alfonso II y Alfonso III, junto con la Corte de Oviedo, son los primeros peregrinos conocidos del siglo IX. Alfonso III el Magno peregrinó en 872 y regresó con la reina Jimena dos años más tarde, en 874, donando al apóstol una cruz de oro y pedrería, emblema del Reino de Asturias.

En el siglo X comienzan a llegar peregrinos europeos, como Bretenaldo, en 930, un franco que decidió asentarse como vecino de la primitiva Compostela. Dos años más tarde, hacia 932, peregrinó el rey Ramiro II. No obstante, el peregrino más célebre del siglo X fue el obispo Gotescalco de Le Puy, quien viajó a Compostela en compañía de otros clérigos y de un grupo de fieles de Aquitania a finales de 950.

Poco después, en 959, peregrina al santo lugar el abad Cesáreo del monasterio catalán de Santa Cecilia de Montserrat quien pide la ayuda de la Iglesia compostelana para solicitar del Papa la restauración de la sede episcopal de Tarragona. Este trámite de intercesión incrementa el peso de la sede apostólica en el reino de León, reforzando la posición de Compostela como sede prestigiosa del occidente peninsular.

Época de oro de las peregrinaciones (siglos XI, XII y XIII)

Santiago se consolida rápidamente como centro de peregrinación internacional entre los siglos XI y XIII gracias a una unión de fuerzas e intereses que, a favor de Compostela, llevaron a cabo los principales centros de poder occidental: la Corona (desde Alfonso II a Alfonso VII o Sancho Ramírez), el papado (Calixto II o Alejandro III) y las órdenes monacales (las abadías de Cluny y el Císter). Así escribirá el Camino su historia milenaria.

La época de oro de las peregrinaciones se sitúa en estos siglos. Peregrinos de Francia, Italia, centro y este de Europa, Inglaterra, Alemania, incluso Islandia y, por  supuesto, toda la Hispania, llegaban a pie, a caballo, en barco… y eran asistidos principalmente por una red de hospitales fundados por reyes, nobles y burgueses de las ciudades, sobre todo en los barrios de francos, y por los monjes de Cluny, que recibían a los peregrinos en sus monasterios.

La historia también nos habla de la peregrinación a la tumba del apóstol, en 1214, de San Francisco de Asís, hecho que inaugura uno de los capítulos más fértiles del Camino de Santiago: la renovación de la espiritualidad occidental a través de la labor educativa, evangelizadora y fraternal de los franciscanos. En Santiago fundan el primer convento de la Orden.

Convento e iglesia de SanFrancisco y crucero con el monumento al Santo frente al templo

La baja Edad Media (siglos XIV y XV)

La historia del Camino de Santiago corre pareja a las vicisitudes de la historia de Europa. Pero a pesar de la influencia negativa que sobre la vida y la cultura causaron episodios como la “Guerra de los Cien Años” (1337-1453), la Peste Negra (1348) y los prolongados períodos de hambre y crisis económica y de pensamiento, el Camino de Santiago continuó vivo.

En la celebración del año santo romano de 1300 el papa ofrece a los peregrinos la Indulgencia Plenaria o perdón de los pecados. A fines del XIV se inicia una etapa de expansión económica, desarrollada en el siglo siguiente. En este marco de crisis, caos y recuperación, campesinos, burgueses, guerreros, nobles y religiosos peregrinan sobre todo en períodos de treguas.

El encuentro con lo maravilloso seduce tanto a los más humildes como a los caballeros. El rey Alfonso XI de Castilla (1325-1350) es armado caballero en Compostela; doña Isabel de Aragón (ca. 1270-1336), viuda del rey don Dinís de Portugal, peregrina en 1325, donando su corona, entre otras posesiones y riquezas personales; a inicios de 1343 llega a Compostela santa Brígida de Suecia (1303-1373), que peregrina en compañía de su marido, Ulf Gudmarsson, y de otras personas; quien en la catedral sufre una visión mística, algo habitual en su vida.

La Coruña

Durante el último tercio del siglo XIV la Galicia costera potenciará con la Europa atlántica una notable actividad comercial. La situación de crisis padecida en Francia, Flandes, Inglaterra y otros países impulsa en Galicia un comercio internacional ligado a la peregrinación por vía marítima, que tendrá en La Coruña, puerto de peregrinos, su máximo lugar de referencia.

A finales del S. XIV y durante el S.XV llegan al puerto coruñés un gran número de barcos cargados con peregrinos de Flandes, Bretaña, Inglaterra y los países bálticos, y mercancías flamencas, de Andalucía, Cataluña, Génova y Venecia. Los mismos muelles exportaban pescado ahumado al Mediterráneo y vino del Ribeiro con destino a la Europa atlántica.

La peregrinación jacobea en la Edad Moderna (siglos XVI-XVIII)

En el siglo XVI el Camino de Santiago vivirá una profunda crisis, motivada por varias razones. En primer lugar influyó negativamente la sensibilidad de los intelectuales humanistas, que partían de la crítica irónica que Erasmo de Rotterdam dedicó al tema de la peregrinación. Una crítica que se endurece con Lutero. La Reforma protestante y las guerras de religión en los territorios alemanes y en Francia restarán muchos peregrinos al Camino. Con la guerra abierta entre la España imperial de Carlos V y Francia, esta situación de fractura se mantiene, y todavía es peor en tiempos de Felipe II, con el cierre de fronteras para evitar la entrada del luteranismo en sus reinos.

La Inquisición también constituye un freno en el XVI, pues afectaba a todo lo extranjero, incluso a los peregrinos jacobeos, algunos de ellos acusados de espionaje. Tras la celebración del Concilio de Trento (1545-1563), la Iglesia católica se rearma ideológicamente, con la exaltación del culto a la Virgen y a los santos.

La religiosidad barroca, empapada de este espíritu contrarreformista, favorecerá la reactivación del Camino de Santiago en el siglo XVII, en especial durante los años santos; aunque en la ruta tendrán que convivir los jacobitas con falsos peregrinos, interesados en vivir de la caridad y las limosnas en villas y ciudades. La Revolución Francesa de 1789 y la guerra de varias potencias europeas contra Francia motivarán un nuevo descenso en el número de peregrinos a final del siglo XVIII.

El Camino de Santiago en la Era Contemporánea (siglos XIX y XX)

En mayo de 1589, ante el temor de un ataque a Compostela por parte de los ingleses de Francis Drake, cuyos barcos atacaban La Coruña, el arzobispo Juan de Sanclemente ordenó la ocultación del cuerpo del apóstol dentro del recinto del presbiterio de la catedral. Su exacto paradero sería desconocido durante varios siglos, hasta 1879, año del Segundo Descubrimiento de los restos apostólicos.

El Segundo Descubrimiento de las reliquias del apóstol (1879) y la celebración de un año santo extraordinario en 1885, marca la recuperación del Camino a finales del S XIX. Aunque posteriormente, en el siglo XX, sufrirá un retroceso por la irrupción de las dos guerras mundiales y por la guerra civil española.

Españoles y portugueses mantendrán la llama peregrina, en unas décadas de muy poca afluencia, que incluso afecta a los años santos.

A mediados del siglo XX, en los años 50 y 60 comienza tímidamente una recuperación, con la creación de las primeras asociaciones jacobeas de París (1950) y Estella (1963), y la celebración de los años santos 1965 y 1971. Pero el  impulso definitivo llegará a partir de 1982 con la peregrinación del papa Juan Pablo II y su discurso europeísta en el altar mayor de la Catedral de Santiago.

En la actualidad 

En este inicio de siglo y de milenio la peregrinación jacobea es, más que nunca, un fenómeno transversal: por una parte, espiritual y ecuménico pero también abierto al conocimiento, a la amistad y la comprensión mutua. Un Camino cuyos peregrinos cuentan además con la vivencia del paisaje, la historia, la cultura compartida y la solidaridad.

Escultura del Apóstol en la fachada de la catedral de Santiago de Compostela

El peregrino se encuentra hoy con un espacio considerado sagrado durante siglos: el propio Camino de Santiago y una geografía que es también itinerario histórico y cultural. Es, en definitiva, una forma distinta de peregrinación, que no niega la tradicional sino que a ella ha sumado los anhelos y las motivaciones de las sociedades contemporáneas.

Patrimonio de la Humanidad 

Santiago de Compostela fue declarada en 1985 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, al considerar que “a su belleza urbana y a su integridad monumental se añadían los profundos ecos de su significación espiritual como santuario apostólico y destino del más importante movimiento religioso y cultural de la Edad Media: la peregrinación por el Camino de Santiago”.

Posteriormente el Camino Francés y las rutas del Camino del Norte (el Camino de la Costa y el Camino Primitivo) fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1993 y 2015, respectivamente Ésta era la primera vez que la UNESCO declaraba una ruta Patrimonio de la Humanidad, calificación reservada hasta ese momento a ciudades o conjuntos históricos. 

Rutas Jacobeas

Las rutas Jacobeas («xacobeas» en gallego) engloban diez rutas oficiales, nueve terrestres y una marítima: el Camino Francés, el Camino del Norte, el Camino Primitivo, el Camino Portugués, el Camino Inglés, la Vía de la Plata o Camino Mozárabe, el Camino de Invierno, el Camino de Finisterre y Mugía y la Ruta Jacobea del Mar de Arosa y Río Ulla.

El famoso Codex Calixtinus, obra completa de cinco libros realizada entre 1130 y 1150 en el scriptorium de la Catedral de Santiago para compilar todo cuanto entonces se conocía sobre la peregrinación, cuenta y describe en sucesivos pasajes las riadas de peregrinos que acudían a Compostela: «… A este lugar vienen los pueblos bárbaros y los que habitan en todos los climas del orbe, a saber: francos, normandos, escoceses, irlandeses, los galos, los teutones, los iberos, los gascones, los bávaros …«; (Codex Calixtinus, Libro I, cap. 1).

Los caminos jacobeos hunden sus raíces profundamente en la historia, pero no porque fueran construidos ex novo por o para los peregrinos, sino porque siglo a siglo los peregrinos reutilizaban los caminos existentes para llegar y volver de Compostela. Por tal razón se califican a todas las rutas jacobeas como «Caminos de Santiago» (plural), pero sólo se denomina «Camino de Santiago» (singular) a la ruta de Somport y Roncesvalles hacia Santiago que describe el Codex Calixtinus en su Libro V.

Antes del siglo XI las rutas jacobeas no están bien fijadas, no estando claros los caminos que seguían los peregrinos. Será en este siglo cuando los reyes establecen hospitales, construyen puentes y calzadas, y por ello se fijan las rutas que seguirán los peregrinos. Alfonso VI en Castilla y León y Sancho Ramírez en Navarra y Aragón, serán los que mayores esfuerzos harán en favor de los peregrinos.

Camino Francés

Itinerario con mayor tradición histórica del Camino de Santiago. Nace en Francia, salva los Pirineos y cruza la Península Ibérica de este a oeste. Accede a Galicia por la legendaria subida a O Cebreiro. Fue la primera ruta del Camino declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993. En 2004 recibe el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, por ser considerado como un exponente para la convivencia de personas y culturas y del desarrollo de las raíces europeas del cristianismo.

Camino francés

Ya en el siglo XII el Codex Calixtinus describe las cuatro vías principales en Francia, la Vía Turonense, que salía de París, la Vía Lemovicense, que partía de Vezelay, y la Vía Podense que se iniciaba en Le Puy se unían poco antes de entrar en España por Roncesvalles. Por último estaba la Vía Tolosana que cruzaba el Pirineo por Somport, continuaba por Jaca y se juntaba en Puente la Reina con la que bajaba de Roncesvalles. 

Puente la Reina, Navarra

El Camino que seguían desde esos lugares a Santiago se conoce como Camino Francés. Es la gran ruta de 750 Km que enlaza Europa con el norte de España: Aragón, Navarra, Rioja, Castilla y Galicia, y llega hasta el «fin de la Tierra» de los hombres medievales. Es el camino que surge pocos años después de la aparición del cuerpo del Apóstol y se convierte desde el siglo X en el eje que articula la consolidación del imperio de Alfonso VI y Alfonso VII, que permite la normalización del culto traído por los cluniacenses frente a la iglesia española mozárabe.

Es la gran ruta comercial en la que se fundan y crecen las ciudades: Jaca, Pamplona, Logroño, Burgos, Carrión de los Condes, León, Astorga, etc. Y sobre todo, es el gran camino espiritual, popularizado por la primera guía del peregrino incluida en el Libro V del Codex Calixtinus (1139) de Aymeric Picaud, que atrajo a millones de peregrinos durante la Edad Media.

Camino del Norte

El Camino del Norte recorre la península ibérica de este a oeste bordeando toda la cornisa cantábrica desde Francia. Con 820 km es la segunda ruta más larga detrás de la Vía de la Plata. 


Llamado también Camino de la Costa,
la ruta arranca en Irún y cruza las comunidades del País Vasco, Cantabria y Asturias, para entrar en Galicia por Ribadeo. 

Camino del Norte


A su paso por Asturias, el Camino del Norte engancha con el Camino Primitivo a la altura de Sebrayo. El peregrino debe elegir en este punto entre seguir hasta Oviedo y realizar las 14 etapas del Camino Primitivo o continuar la Ruta por la costa cantábrica.


El Camino del Norte es una de las pocas Rutas jacobeas que también pueden hacerse por mar. Bajo el nombre ‘Sail the way’ o Navega el Camino, los peregrinos podrán recorrer la costa cantábrica en embarcaciones de vela.

El Camino del Norte mantuvo vitalidad hasta el siglo XVIII. Y no solo atraía a peregrinos asturianos sino que por él pasaban devotos de todo el norte de la Península, e incluso —por tierra o por mar— procedentes de otras zonas de Europa como InglaterraFlandesAlemania o Escandinavia. Muchos de los peregrinos llegaban atraídos por las reliquias del santuario de San Salvador de Oviedo y lógicamente por la catedral compostelana.

Ha sido una ruta de peregrinos ilustres. Se la ha vinculado a San Francisco de Asís, quien, según la tradición, peregrinó a San Salvador de Oviedo y a Santiago en el año 1214. 

En 2015, el Camino del Norte fue reconocido por la UNESCO, junto con el Camino Primitivo, como Patrimonio de la Humanidad, el máximo reconocimiento que puede recibir un bien cultural.

Camino Primitivo

El Camino más antiguo es hoy una ruta de gran belleza y exigente trazado. El Camino Primitivo, nada masificado, sigue las huellas del primer peregrino. 

Cuando en el 813 se produce el hallazgo del sepulcro del apóstol Santiago, el rey Alfonso II decidió visitarlo como forma de rearmar moral e ideológicamente a la parte cristiana de la antigua Hispania romana, confinada en el norte de la península ante el aplastante dominio musulmán.

Cruzó la montaña que separa Asturias de Galicia, pasó por la ya entonces amurallada Lugo y siguió camino hacia el oeste hasta el lugar donde según la leyenda el ermitaño Paio vio las señales celestes que permitieron encontrar el sepulcro del apóstol. De este modo nace el camino denominado Primitivo. 

El Camino Primitivo atraviesa zonas de montaña muy despobladas, sin apenas servicios (alojamiento, restauración, medicinas, etcétera), del interior menos conocido de Galicia y Asturias. A cambio los peregrinos disfrutan de parajes y paisajes de gran belleza, sin aglomeraciones; visitan tres ciudades monumentales que merecen una visita prolongada (Oviedo, Lugo y la propia Compostela); y pisan relativamente poco asfalto en esta ruta recomendada sobre todo para caminantes, algo inhóspita por el clima cuando nieva.

Los peregrinos de finales de la Edad Media, ávidos por venerar reliquias y ganar indulgencias, visitaban Oviedo como complemento de su viaje piadoso a Compostela

Tal vez el Camino de Santiago Primitivo sea la más atractiva de todas las rutas jacobeas. Por esplendor paisajístico. Por riqueza etnográfica. Por Historia. Y porque el peregrino puede caminar con tranquilidad. En 2015 fue Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Camino portugués 

El Camino Portugués es una ruta medieval que discurre hacia el norte desde el país luso y se adentra por Galicia a orillas del río Miño. Se trata de un itinerario de largo recorrido con el que se accede a Galicia desde tierras portuguesas.

Los Caminos Portugueses son muy variados, pues al igual que en España, los peregrinos salían de todas las comarcas para dirigirse a Compostela. Básicamente por tierra se pueden resaltar tres El Camino Portugués del Interior, también llamado Central, utilizado por Santa Isabel de Portugal en su peregrinación; el Camino Portugués del Norte y el Camino Portugués de la Costa, también llamado Monacal. Evidentemente también accedían por mar.

Camino portugués

Tras unos titubeantes inicios, la proyección jacobea en tierras lusitanas se consolida a partir de mediados del siglo XII, una vez independizado Portugal, y se mantiene constante, con un denso flujo de personas y a salvo de reformas y contrarreformas, hasta la época moderna. 

En el siglo XX la supuesta aparición de la Virgen a tres pastores en Fátima da pie a un santuario nacional en Portugal que oscurece al compostelano y reduce la tradición de caminar hacia Santiago al norte del país, donde muchas ermitas aún rinden honor al Apóstol. En los últimos años, y de forma pareja al crecimiento de otras rutas, se consolida una nueva peregrinación desde Portugal, con cifras que ya sitúan a este trazado como el segundo en cuanto a número de peregrinos.

Camino Inglés

La peregrinación jacobea atrajo en la Edad Media a gentes y sociedades de toda Europa, también de la “lejana Europa”… de los llamados países escandinavos, como Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia o Islandia y, sobre todo, ingleses, escoceses, irlandeses y flamencos. Todos ellos contribuyeron a fijar lo que hoy conocemos como el Camino Inglés. 

Llegaban a Galicia por mar desde sus respectivos puertos a Ferrol o La Coruña o también Viveiro o Ribadeo en el litoral lucense. La estratégica ubicación de los puertos de esas dos importantes ciudades gallegas (Ferrol y La Coruña) potenció la ruta de manera evidente.

El Camino Inglés cuenta en Galicia con dos alternativas: el itinerario desde La Coruña es más corto —73 km— y el que parte de Ferrol —112,5 km—. Ambos, llenos de atractivos e historia, confluyen a mitad de camino, en la localidad de Bruma, donde continúan juntos los últimos 48 km hasta Compostela. 

Camino inglés

La historia de estas peregrinaciones parte del siglo XII. En 1147 visitó la tumba de Santiago una cruzada de ingleses, alemanes y flamencos. Iban con destino a Tierra Santa y parte de aquella expedición acudió también a la conquista de Lisboa, donde ayudaron al primer rey de Portugal a tomar la ciudad que sería capital del reino.

Dos siglos más tarde, durante la conocida como “Guerra de los Cien Años” (1337-1453) entre Francia e Inglaterra, los británicos emplearían el barco para ir a Santiago. Piezas de cerámica y numismática inglesas de los siglos XIV y XV halladas en las excavaciones de la catedral dan prueba de la presencia de esos peregrinos. Las ofrendas al apóstol también han dejado testimonio de esta ruta.

La ruptura del rey Enrique VIII (1509-1547) con la Iglesia Católica, por su divorcio con Catalina de Aragón -origen de la Iglesia de Inglaterra y del anglicanismo-, causó el final de la peregrinación inglesa y condenó al ostracismo a esta ruta durante siglos. 

Actualmente los múltiples atractivos de Ferrol o A Coruña son el pórtico a la ruta; y Pontedeume o Betanzos son dos enclaves imprescindibles para entender la historia “inglesa” del Camino.

Vía de la Plata o Camino Mozárabe

La Vía de la Plata une el espíritu sureño de las tierras andaluzas y extremeñas con el finisterre galaico.

El término “Vía de la Plata” no tiene que ver con la explotación o comercio de este metal precioso, sino que procede del árabe Bal’latta, que es la palabra con la que los musulmanes designaron aquella amplia vía pública empedrada y de sólido trazado por la que se encaminaban al norte cristiano. 

Vía de la Plata o Camino Mozárabe

En la segunda mitad del S. XIII, después de la toma de Sevilla y Córdoba a los árabes, este itinerario comienza a ser utilizado por los peregrinos de Andalucía y Extremadura. Unos seguían hasta Astorga, enlazando aquí con el Camino Francés; otros tomaban la desviación de Puebla de Sanabria-A Gudiña y desde aquí —bien por Laza o bien a través de Verín— hasta Ourense o Santiago. Y una tercera posibilidad llevaba a los peregrinos por el noreste de Portugal hacia Verín.

Camino de Invierno

El Camino de Invierno es la entrada natural a Galicia desde la meseta, un acceso ya usado por los romanos. Se piensa que pudo ser una alternativa en época invernal a la dura subida a las cumbres nevadas de O Cebreiro.

Los historiadores sitúan el origen de esta ruta en época romana. La ruta fue seguida por diferentes pueblos a lo largo de la historia. También sirvió de entrada, a comienzos del siglo XIX a las tropas invasoras de Napoleón. Y por ella se construyó, en 1883, el primer trazado del ferrocarril que comunicaría Galicia con el resto de la Península.

El Camino de Invierno atrae por múltiples razones: parte de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad. Atraviesa comarcas como la de Valdeorras o parte de la Ribera Sacra, territorios de excelentes vinos, cultivados muchas veces en paisajes inverosímiles, y zonas donde el románico se multiplicó en iglesias y monasterios. En 2003, la Ribera Sacra fue incorporada por el Consejo de Europa a sus Itinerarios de Interés.

En Lalín confluye con la Vía de la Plata para continuar juntos hasta Compostela

En total, nueve etapas donde el sosiego que preside esta ruta alternativa, poco transitada, es uno de sus principales alicientes.

Camino de Finisterre y Mugía

Hasta el final de la Edad Media, la Costa de la Muerte era el último reducto de tierra conocida. El lugar por el que los pueblos prerromanos creían que las almas ascendían al cielo. Un espacio mítico y simbólico que dejaría boquiabiertos a los conquistadores romanos cuando viesen desaparecer el sol detrás del inmenso océano. Desde entonces, el extremo del cabo de Finisterre magnetiza por igual a cada visitante.

Faro de Finisterre

El Camino jacobeo de Finisterre y Mugía es la plasmación más fiel de ese histórico grito del peregrino, que exclama ¡Ultreia! (“¡Vamos más allá!”), mientras que otro le responde ¡Et suseia!  (“¡Y vamos más arriba!”). Pues es efectivamente más allá de la meta en Compostela —después de haberse postrado ante los restos del apóstol Santiago— cuando muchos peregrinos deciden conocer este fin del mundo, y no dudan en superar los sacrificios de las duras jornadas pasadas para caminar ahora, al menos, cuatro o cinco días más. Son 89 los kilómetros que restan a Finisterre y 87 a Muxía.

Ruta del Mar de Arosa y Río Ulla

La Ruta del Mar de Arosa y Río Ulla es un singular itinerario marítimo y fluvial que conmemora la llegada a Galicia, por mar, del cuerpo del apóstol Santiago tras su martirio en Jerusalén, alrededor del año 44.

Antiguas tradiciones cristianas y varios textos medievales —el más importante de ellos, el Libro III del Códice Calixtino, aseguran que Santiago fue trasladado desde el puerto de Jaffa, en Palestina, a través de todo el Mediterráneo y la costa atlántica ibérica, hasta los confines de Occidente, donde había predicado el evangelio. Es la conocida como Translatio.

El cuerpo de Santiago, acompañado por sus discípulos Teodoro y Atanasio, penetró por la ría de Arosa y remontó el río Ulla hasta arribar a Padrón, el puerto fluvial de la ciudad romana de Iria Flavia. Llegó sobre una Barca de Piedra, en probable referencia a una de las naves que, por aquella época, transportaban minerales desde Galicia a otros lugares del Imperio romano.

La Ruta marítimo-fluvial del Mar de Arosa y Río Ulla conmemora cada año este hecho. Y lo hace siguiendo los últimos tramos de aquel último viaje apostólico.

2021, Año Santo Jubilar o Año Santo

2021. Esta es la fecha que tienen marcada miles de peregrinos en su calendario: la del próximo Año Santo. Tras 11 años sin celebrarse, será el Año Santo número 120 de la historia de los Xacobeos.

El primer Año Santo Compostelano fue establecido por el Papa Calixto II en 1122 a través de la bula papal denominada Omnipotentis Dispositione. Coincidiendo con la colocación de la última piedra de la Catedral de Santiago, Calixto II le otorgó el privilegio de celebrar a partir de 1126 el Año Santo Jubilar siempre que la festividad de Santiago Apóstol cayese en domingo. A partir de entonces, en Compostela se podrían conseguir las mismas gracias que se otorgaban en Roma en los Años Jubilares.

Desde entonces, celebramos el Año Santo, también denominado Año Santo Jubilar, Año Santo Compostelano o Año Santo Jacobeo (Ano Santo Xacobeo en gallego), cuando el 25 de julio coincide en domingo. En los últimos dos siglos, esta coincidencia se dio siguiendo una cadencia de 6, 5, 6 y 11 años, de forma que en cada siglo se celebraron un total de 14 Años Santos.

Ritos del Año Santo: apertura de la Puerta Santa

El Año Santo Compostelano cuenta con sus propios ritos. El más conocido es la apertura de la Puerta Santa, momento en el que comienza oficialmente el Año Jubilar. Este acontecimiento tiene lugar la tarde del 31 de diciembre, cuando el arzobispo de Santiago procede a abrir esta puerta situada en la parte posterior de la Catedral de Santiago, con salida a la Plaza de la Quintana. Con un martillo de plata, el arzobispo golpea tres veces el muro que tapia la Puerta Santa como símbolo de la dureza del Camino que lleva hasta allí. Tras este ritual, pide al Apóstol permiso para entrar y, a continuación, se derriba el muro. La Puerta Santa queda así abierta los 12 meses siguientes y, según manda la tradición, todos los peregrinos que ese año lleguen a Santiago deben utilizar esa puerta para acceder a la Catedral.

La Puerta Santa de la Catedral de Santiago de Compostela

Puerta del Perdón en Villafranca del Bierzo

A pesar de que Santiago de Compostela es la meta del Camino, en Año Santo se da una excepción. Aquellos peregrinos que durante el Año Santo no puedan llegar a Santiago por problemas físicos o de salud pueden conseguir la indulgencia plenaria en Villafranca del Bierzo. Situada en pleno Camino Francés, esta localidad de gran tradición jacobea tiene desde el siglo XVII la potestad de conceder el perdón a aquellos peregrinos que atraviesen la Puerta del Perdón de la Iglesia de Santiago, que solo se abre en Años Santos. Eso sí, con alguna condición: el caminante deberá acreditar haber recorrido al menos 100 kilómetros y su imposibilidad para continuar el Camino hasta Santiago.

Camino de Santiago en busca del perdón

¿Qué implica que un Año sea Santo? Cuando se celebra un Año Santo, la Iglesia católica tiene la potestad de otorgar la indulgencia plenaria, es decir, el perdón de todos los pecados, a aquellos fieles que cumplan tres requisitos:

  1. Visitar la Catedral de Santiago de Compostela.
  2. Rezar alguna oración y pedir por las intenciones del Papa.
  3. Recibir los sacramentos de la confesión y la comunión en los quince días anteriores o posteriores a la visita a la Catedral

Además, se recomienda asistir a la Santa Misa durante la visita a la Catedral de Santiago.

Esta efeméride es la causante de que peregrinos de todas las partes del mundo lleguen hasta la tumba del Apóstol en un Año Santo. Además de la experiencia que otorga el propio Camino, al final del trayecto se ven recompensados con la “limpieza” de su alma.

La Compostela/no Compostelana

La Compostela (erróneamente llamada Compostelana) es el certificado que se entrega a todo peregrino que haya realizado el Camino de Santiago según las normas marcadas y sellando su credencial del peregrino. 

La Compostela la otorgan las autoridades eclesiásticas y como tal se recoge en la Oficina de Atención al Peregrino de la Catedral de Santiago. Esta acreditación surgió en los siglos IX y X, cuando se institucionalizó la peregrinación a la tumba del Apóstol. Y en un primer momento se utilizaron insignias como la venera o la concha de vieira. La facilidad con la que se falsificaban obligó a Iglesia a sustituirlas en el siglo XIII por las llamadas cartas probatorias, origen directo de la actual Compostela.

Este documento otorgaba ciertos privilegios a los peregrinos; cuando los Reyes Católicos construyeron en el siglo XVI el Hospital de peregrinos, cuyo lugar ocupa hoy en día el Hostal de los Reyes Católicos en plena plaza del Obradoiro, los peregrinos que portaban la Compostela tenían el derecho a hospedarse durante tres días de forma gratuita tras su llegada a la capital gallega.

A pesar de que el actual Hostal, convertido en Parador de Turismo ya no ejerce las labores originarias de hospital, sigue manteniendo un cierto aire de hospitalidad y ofrece a los diez primeros peregrinos que diariamente se presenten con la Compostela, el desayuno y la cena de forma totalmente gratuita.

¿Cómo se consigue la Compostela?

Para conseguir la Compostela, el peregrino debe haber cumplido tres requisitos básicos: hacer el Camino con motivos religiosos o espirituales, haber recorrido cualquiera de las Rutas Jacobeas al menos 100km si es a pie o a caballo y 200km si es en bicicleta  y acreditar que se ha recorrido tal distancia.

Para acreditar estos tres requisitos, el peregrino debe aportar un documento que muchos confunden con la Compostela: la Credencial del Peregrino. De carácter personal e intransferible, puede conseguirse en las diferentes Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, albergues, parroquias y Cofradías del Apóstol Santiago. En ella, el peregrino deberá ir reuniendo sellos de los lugares por los que va pasando con el objetivo de acreditar que se han realizados los kilómetros mínimos exigidos. 

Carnet del peregrino

Estos sellos pueden conseguirse en albergues, Asociaciones de Amigos del Camino, iglesias y en otros lugares como ayuntamientos, cafés u oficinas de correos. En la Credencial se pueden poner todos los sellos que uno quiera aunque para recibir la Compostela, la Catedral de Santiago establece como mínimo el sellado de la Credencial dos veces por día en los últimos 100 kilómetros para los peregrinos a pie o a caballo y en los últimos 200 kilómetros para los que realicen el Camino en bicicleta.

Otras certificaciones del Camino 

Además de la Compostela, existen otras certificaciones que demuestran que se ha realizado el Camino:

Certificado de distancia. Es la única certificación del Camino de Santiago que entrega la Catedral además de la Compostela. El Certificado de Distancia acredita el número de kilómetros que se ha recorrido, sea cual sea el inicio de su peregrinación. En él se indica el día y el punto de inicio, los kilómetros, además del día de la llegada y la Ruta por la que se ha peregrinado. 

Web ➡️ Oficina del peregrino

Fisterrana y Muxiana. Los peregrinos que decidan prolongar su Ruta hasta Finiserre o Mugía o simplemente optar por este Camino también podrán obtener un certificado de la peregrinación. Para ello deberán seguir sellando su Credencial de peregrino hasta su destino si es que dispone de espacio para ello o bien obtener otra. El mecanismo es igual al de la Compostela: habrá que reunir dos sellos diarios para demostrar el paso por cada etapa. 

Traslatio Xacobea. Es el documento que acredita la realización de la Traslatio o Camino Jacobeo marítimo-fluvial, que evoca el recorrido realizado por la barca con los restos del Apóstol al llegar a la costa gallega. 

Pedronía. La localidad de Padrón, donde según la leyenda llegaron los restos del Apóstol, cuenta con otro certificado: la Pedronía. Para conseguirla, el peregrino deberá recorrer un mínimo de 18 km hasta Padrón, ya sea desde Santiago o desde cualquier localidad de la Ría de Arosa, siguiendo la ruta marítimo-fluvial. 

La flecha amarilla y la vieira

Los símbolos que indican la dirección del Camino

Uno de los símbolos más internacionales del Camino de Santiago es la flecha amarilla, pintada a brocha en calzadas, casas, vallas o árboles. Tiene un origen reciente, pues nació en 1984 por iniciativa de un sacerdote de O Cebreiro, Elías Valiña, que señalizó de este modo, desde Roncesvalles hasta Santiago, todo el Camino Francés.

Al lado de la flecha amarilla, otra señal identificadora del Camino, en este caso ya histórica, es la vieira o concha, que podemos ver esculpida en multitud de iglesias o monumentos, y en la actualidad representada, junto a la fecha amarilla, en todos los indicadores del Camino.

La vieira ya aparece citada, como símbolo jacobeo, en el propio Códice Calixtino, en el siglo XII. En su origen era un premio por haber concluido con éxito el peregrinaje y prueba única de ello, pues su venta estaba prohibida en otros lugares que no fuesen Santiago.

Así fue como todo un barrio al norte de la ciudad acabó denominándose de Os Concheiros. En él se estableció el gremio que vendía las conchas, bien naturales, bien manufacturadas.

A punto de celebrar un nuevo Año Santo en 2021, el Consejo Jacobeo –órgano de cooperación entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas por donde pasan las diferentes Rutas del Camino de Santiago- han decidido que sean los únicos símbolos oficiales del Camino.

Literatura y cine 

Son muchos los libros, pinturas, películas y documentales basados en el Camino de Santiago que sirven para inspirarse. No es de sorprender que existan tantas obras relacionadas con el Camino, ya que se trata de un viaje único, cuya experiencia ha sido semilla y musa de mucha creación artística.

▪︎ Literatura

✭ El Peregrino de Compostela (Diario de un mago) de Paulo Coelho

Quizá sea uno de los libros más conocidos sobre el Camino de Santiago. Esta obra literaria narra las aventuras del propio autor cuando se aventuró a hacerlo. El libro brinda una buena reflexión sobre la necesidad de encontrar el sendero de la vida.

✭ El Alma de las piedras de Paloma Sánchez Garnica

Con una trama centrada en el suspenso, el libro comienza ambientándose en los años en los que fue descubierta la tumba del apóstol Santiago. Para luego, dar un salto en el tiempo y desarrollarse dos siglos después. Sus páginas entremezclan ficción con algunos datos históricos

La Estrella peregrina de Ángeles de Irisarri

Novela de estilo histórico basada en el Camino durante la Edad Media. En esta caso, refleja la sociedad y costumbres medievales

✭ Mi sombra en el Camino de Fernando Fraga López

Fernando Fraga López, autor y profesor de dibujo de la Escuela de Arquitectura de La Coruña, recoge su experiencia en el Camino Francés a través de dibujos.

✭ Un noruego en el Camino de Santiago de Jason

Libro con fuerte componente gráfico. Su autor, Jason, decidió emprender el Camino Francés hasta Compostela. El resultado es un cuidadísimo cómic que reúne una crónica de la ruta, sobre sus increíbles paisajes y los maravillosos nuevos amigos que hizo en el recorrido. 

✭ Compostela y su ángel de Gonzalo Torrente Ballester

Una de las obras más completas sobre el Camino de Santiago, en la que se recoge una reflexión sobre cuál es la figura del peregrino, así como de la evolución de la ciudad de Compostela. Todo ello redactado de manera histórica pero sin olvidar ciertos toques humorísticos.

✭ Bueno, me largo de Hape Kerkeling

Con más de 3.000.000 de ventas, su autor consigue crear una obra literaria llena de humor, pero sin abandonar la esencia cristiana y espiritual del Camino.

✭ Iacobus de Matilde Asensi

El protagonista de esta novela es monje de la Orden del Hospital, quien a petición del Papa Juan XXII, decide investigar la muerte del anterior Papa.

Las grandes dotes deductivas de Galcerán de Born, el protagonista, lo llevan a desvelar la trama. No sin antes descubrir el papel quejugó la Orden de los Caballeros del Temple en el Camino de Santiago.

▪︎ Cine y documentales

El mundo del cine también cuenta con producciones audiovisuales basadas en el Camino de Santiago. Algunas dentro de la categoría de la ficción y otras en el mundo del documental.

✭ The Way de Emilio Estévez

The Way (titulada “Camino” en español) es una producción norteamericana del 2010 dirigida por Emilio Estévez. Es una de las películas basadas en el Camino de Santiago más conocidas a nivel internacional. De hecho, ha sido fuente de inspiración para muchos peregrinos extranjeros.

La película se centra en el personaje de Tom Avery (Martin Sheen), un padre americano que recibe la noticia de la muerte de su hijo, Daniel, en los Pirineos franceses. En su viaje descubre que su hijo estaba haciendo el Camino de Santiago y decide completarlo en nombre de su difunto hijo.

Trailer de la película The Way (Martin Sheen)

✭ O Apóstolo de Fernando Cortizo

O Apóstolo fue el primer largometraje español realizado con la técnica stop-motion. Cuenta la historia de un preso que consigue fugarse de la cárcel para intentar hacerse con un tesoro escondido años atrás en una aldea gallega.

A través de las sendas cargadas de niebla y misterio que forman el Camino de Santiago, el protagonista se encontrará con siniestros personajes y vivirá en sus propias carnes la mitología popular gallega más auténtica y tenebrosa. 

Footprints de Juan Manuel Cotelo

Documental basado en la experiencia de un conjunto de peregrinos extranjeros reclutados específicamente para hacer el Camino durante 40 días. Refleja, quizás con un exceso de dramatismo, los retos a los que se deben enfrentar los peregrinos en su camino.

El Camino de Santiago: un documental desde el aire

De la productora suiza MovieBiz Films, con Iván Hernández como promotor, es una pieza cinematográfica que pretende explicarle al mundo la experiencia del peregrino desde una perspectiva completamente diferente: a vista de dron desde el aire. 

✭ Peregrinos de Coline Serreau

Comedia francesa que tiene como protagonistas a tres hermanos que se ven obligados a hacer el Camino de Santiago para cobrar una herencia. La historia recuerda ligeramente a la leyenda de la sombra del peregrino de la Catedral de Santiago.

No obstante, a pesar de su toque de humor, el director no deja fuera aspectos tan importantes como la profundidad de las experiencias que se viven en el Camino de Santiago y sus valores. 

✭ Americano de Kevin Noland

Quizá no sea una de las mejores películas del Camino de Santiago pero sí es muy entretenida. Su protagonista, Chris McKinley, es un americano que tras graduarse decide venir de viaje a España.

Su llegada coincide con los Encierros de San Fermín en Pamplona, donde conoce una bella chica de la que se enamora. La señalización del Camino de Santiago no tarda mucho en captar su atención y desde ese momento toda la historia cobra una nueva dimensión. 

✭ Al final del Camino de Roberto Santiago

Comedia romántica española con actores de la famosa serie de televisión española Aquí no hay quien viva: Malena Alterio y Fernando Tejero.

Ambos están encargados de realizar un reportaje periodístico sobre un gurú que gana una fortuna resolviendo crisis de parejas mientras hacen el Camino de Santiago. La investigación que los protagonistas desarrollan desencadena diversas situaciones cómicas.

Fuentes:

www.elcaminocorreos.com

www.caminosantiago.org

www.caminodesantiago.gal

www.oficinadelperegrino.com

www.alberguescaminosantiago.com

www.viveelcamino.com

www.santiagoways.com

www.pilgrim.es

www.csj.org.uk