ANDY MACKAY, DIRECTOR DE BRITISH COUNCIL PARA EUROPA.

Madrid, noviembre 2019

Andy Mackay, Director del British Council en España hasta el mes de julio, británico y residente en Madrid por vocación, representa, en persona, el fiel reflejo de la estrecha relación entre la sociedad española y británica. Él vivió en Barcelona, después en Estados Unidos, pero se marcó el proyecto de vivir y trabajar en España y regresó a Madrid desde donde seguirá en su nueva responsabilidad al frente del BC en Europa. El alcance de la actividad de esta institución en el ámbito cultural y educativo español sigue creciendo y atrae cada vez mayor número de alumnos y seguidores. Como miembro del Comité de la Fundación Hispano Británica, considera que la FHB es una parte importante de esa familia que trabaja por fortalecer los lazos entre ambos países.

¿Qué valoración puede hacer de su etapa en España hasta el momento al frente del British Council?

British Council cumple 80 años en España el próximo año; es un aniversario que celebraremos con el proyecto de seguir creciendo. Yo creo que en los últimos años los españoles han seguido abriéndose a nuevas ideas y formas de trabajar. Por nuestra parte, aunque nuestra raíz es la misma desde 1940, creo que las formas de trabajar han cambiado mucho.

En este tiempo han salido adelante muchos proyectos. Hemos compartido el modelo educativo británico con el Ministerio de Educación español durante 23 años y, junto con sus responsables, hemos realizado un trabajo conjunto para implantar un modelo de la educación bilingüe. Desde sus comienzos en 1996 el Proyecto Bilingüe (PB) ha sido un motor de innovación y cambio dentro del sistema educativo público en España Ha sido el vehículo de acceso a una educación bilingüe en inglés a estudiantes que históricamente no han podido aprovechar su localización geográfica o las posibilidades que sus familias podían asumir.

En total, podemos decir que llegamos a 45.000 alumnos de centros educativos públicos en España. Después, lo continúan las Comunidades Autónomas con sus propios programas bilingües. De modo que desde el BC tenemos una enorme satisfacción por el trabajo realizado con las instituciones españolas.

¿Sigue intacto ese interés por trabajar juntos?

Desde el Brexit ha cambiado mucho y nada porque lo cierto es que todo cambia, pero el interés en la cultura y la educación mutuos siguen creciendo. La idea clara es que el Reino Unido no se va de Europa. Además, los lazos entre países europeos son muy estrechos; hay unos valores, una historia, una forma de vida, muchas costumbres… Cuando yo vivía en Estados Unidos y me preguntaban de dónde era, mi respuesta era: “yo vengo de Europa.” Sigo convencido de que tenemos tanto en común que la sociedad civil va a seguir estrechando esos lazos.

¿Y en España, concretamente, en qué se refleja ese interés?

En España la innovación y la actividad cultural no paran de crecer. Creo que lo que más ha cambiado últimamente es que, aun dándose la situación política actual, la demanda de la educación internacional no para de crecer; incluso, aumenta en un 6% cada año el número de estudiantes españoles en universidades británicas. Hay 13.000 estudiantes españoles en universidades británicas y las solicitudes para el programa de ayudantes de conversación, jóvenes que vienen un año a España a ayudar en los colegios públicos con nuestro idioma, han crecido nada menos que en un 25%. De modo que mi satisfacción es enorme por cómo el interés y la demanda sube cada año. Por lo que respecta al BC, de los 2.000 empleos que tenemos en Europa, 850 se encuentran en España lo que nos da la medida de la importancia que nuestra institución ha adquirido aquí.

En ese tiempo al frente del BC España, también ha habido colaboración cultural…

También, y me gustaría destacar la bienvenida tan calurosa de los partnership con los que colaboramos aquí; siempre ha sido muy fácil trabajar y colaborar. Nosotros nunca trabajamos en solitario; por ejemplo, apoyamos festivales de todo tipo por todo el país y organizamos actividades con instituciones como el Teatro Real, el Teatre Lliure o el Kamikaze para poner en contacto jóvenes artistas de ambos países y desarrollar programas de mutuo beneficio. También estamos en actividades de difusión de las últimas tecnologías; estamos presentes en distintos campos.

Colaboración y actividades a las que contribuye la Fundación Hispano Británica…

La Fundación Hispano Británica es una parte muy importante de toda esta familia dedicada a fortalecer los lazos entre ambas sociedades, para que la gente pueda seguir disfrutando de ambas y conociéndolas. Las dos instituciones seguiremos colaborando, como lo hemos hecho los últimos años, a través de la Cátedra Reina Victoria Eugenia, porque en el contexto actual hay que involucrarse y construir un perfil cada vez más ambicioso.

A propósito de colaboración, parece, personalmente, el target perfecto para este nuevo escenario entre los dos países…

Así es, soy el target perfecto porque llevo a España en el corazón. Me siento en casa. Viví en Barcelona, y después fui a otros países, pero me gustó tanto España, su diversidad, su apertura; me impresionó su complejidad y su riqueza como país y estoy muy satisfecho de haber regresado. Ahora, desde Madrid, encuentro tanta variedad, tanta historia, tanta cultura y una sociedad tan abierta y mirando al mundo… Además, no olvido que mucha gente está trabajando para que esta relación siga.

¿Cómo se va a desarrollar su nueva etapa dirigiendo British Council Europa desde Madrid?

Seguiremos manteniendo los proyectos que están en marcha en otros países europeos y ampliándolos para llegar cada vez a más gente. También en España; la importancia de nuestros centros aquí se puede medir en que hay trece mientras que, en otros hay menos. Una cifra que nos demuestra la apertura de España a nuestro idioma, nuestra educación y nuestra cultura.

¿Ha habido cambios en el alumnado del British Council?

Sí, los ha habido. Los alumnos no vienen a nuestros centros solamente a aprender inglés sino también otras habilidades, como, por ejemplo, saber hacer presentaciones y adquirir otro tipo de conocimientos que les resulten útiles para el futuro profesional. Hoy los jóvenes deben formarse como ciudadanos globales y saber trabajar y vivir en otros países y culturas, no solo aprender otro idioma.