FHB entrevista a EDUARDO BARRACHINA, patrono de la Fundación Hispano Británica

Eduardo Barrachina es el presidente de la Cámara Oficial de Comercio de España en Reino Unido, asociado senior y solicitor en White & Case LLP.

Una experiencia como estudiante Erasmus le llevó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Sheffield para después cursar el Máster en Derecho Internacional de las Finanzas en el King’s College de Londres. Desde ese momento la vida de Eduardo Barrachina ha estado ligada al Reino Unido y a la comunidad española en el país. Como presidente de la Cámara de Comercio española en Londres ha puesto en valor la aportación de las empresas españolas a la economía británica estrechando significativamente el diálogo con el Gobierno Británico. Como Abogado en White & Case, lleva más de 13 años trabajando en la City asesorando a grandes empresas y entidades financieras en complejas operaciones internacionales.

Barrachina ha participado en numerosos foros y ponencias sobre el Brexit, incluyendo la Comisión Mixta del Congreso y del Senado en 2017 y participa con frecuencia en prensa española. 


EUGENIA GUTIÉRREZ


Madrid, febrero 2021

Tras meses de negociaciones, el pasado 24 de diciembre, el Reino Unido y la Unión Europea firmaban un acuerdo de libre comercio que ponía fin al período de transición del Brexit. ¿Cuáles son las líneas generales de dicho acuerdo? ¿Cuál es su valoración?

El acuerdo que se ha alcanzado ofrece pocas sorpresas pues era previsible que se estableciera un régimen de aranceles cero para mercancías (si cumplen con las reglas de origen) y que la prestación de servicios tuviera una regulación mínima. Se trata de un acuerdo bastante más amplio de lo que parece pues regula el comercio de bienes entre ambas partes, comercio digital, contratación pública, pesca, energía, propiedad intelectual, cambio climático, transporte (terrestre y aéreo), coordinación en materia de seguridad social y visados, y, finalmente, cooperación en materia de justicia penal.

No obstante, la paradoja es que es un Acuerdo de libre comercio que inevitablemente crea barreras. Nunca se podrán igualar todas las ventajas del mercado único y de la unión aduanera. 

Hay que verlo como un punto de salida y no de llegada. Es lo suficientemente flexible para que en la práctica muchos sectores económicos se puedan beneficiar. 

II Barómetro de Inversiones ⎜ Eduardo Barrachina, Lord Grimstone, Minister for Investment, Xiana Méndez, Secretaria de Estado de Comercio, 
Lord Kinnoull (Presidente Comisión UE de la Cámara de los Lores) y Embajador Carlos Bastarreche. Octubre 2020.

Ha declarado que la negociación empieza, no termina, el 1 de enero de 2021. ¿A qué se refiere con esta afirmación?

El Acuerdo queda bajo la supervisión de un Consejo de Asociación – copresidido por dos políticos de cada parte–  que es el órgano que administrará el nuevo modelo económico y comercial. Sus competencias son amplias e incluyen adoptar decisiones sobre ciertas materias, formular recomendaciones y especialmente, acordar modificaciones en los casos previstos. Se prevé también un comité de asociación comercial, 10 comités especializados en asuntos comerciales, 8 comités especializados en otras materias (energía, pesca, seguridad, etc.) y hasta 4 grupos de trabajo. 

Es decir, que la puesta en práctica del acuerdo va a quedar sujeta a la actividad constante de veinte comités especializados que son los que entre ellos, irán negociando los aspectos prácticos del mismo. En otras palabras, lo que se ha aprobado es el esqueleto. Los comités negociarán el resto.

Este andamiaje institucional y sistema de equilibrios es fundamental para entender cómo se desarrollará y ejecutará el Brexit, no sólo porque las decisiones adoptadas por el Consejo de Asociación o, en su caso, por un Comité, serán vinculantes para ambas partes sino porque el Acuerdo estará en constante movimiento; el texto se refiere continuamente a modificaciones, rectificaciones, consultas, revisiones, decisiones, períodos de transición, etc. Así pues, el Brexit no se agota con la rúbrica del Acuerdo, sino que antes al contrario, será un proceso gradual, dinámico y que mudará en el tiempo.

Eduardo Barrachina dirigiéndose a los Patronos de la Spanish Chamber of Commerce in the United Kingdom, septiembre de 2020.

El Reino Unido y España son socios comerciales con una dilatada trayectoria. Aproximadamente el 20% de la inversión extranjera española se destina al Reino Unido, formando parte del grupo de los 10 países con mayor inversión en los últimos años. Igualmente, Reino Unido es el segundo inversor extranjero en España. ¿Cómo ve el futuro de las relaciones comerciales entre ambos países?

Desde el año del referéndum sobre el Brexit (2016) la inversión directa española si bien no ha crecido  (aunque experimentó ligeros descensos que ya empieza a recuperar) se ha mantenido por lo general estable; España tiene invertidos en el Reino Unido alrededor de 80 billones. Incluso en momentos de grave incertidumbre política en el Reino Unido (bienio 2017-2019) la inversión española se ha mantenido. Por su parte, Reino Unido es el segundo socio comercial de España y las cifras respectivas de inversión reflejan la fortaleza de esta relación.

El mercado británico va a continuar siendo muy importante para España pues es un mercado único. A solo dos horas de Madrid un exportador español tiene acceso a un mercado de 66 millones de personas con un poder adquisitivo alto, muy competitivo, un mercado laboral flexible, sin barreras idiomáticas (salvo las que impone el inglés que la mayoría entiende), jueces y tribunales prestigiosos, reguladores bien dispuestos a los negocios y en general un ecosistema que favorece las relaciones comerciales. Eso no va a cambiar. A ese mercado la empresa española no va a renunciar.

Eso sí, este año será un año de adaptación al nuevo marco regulatorio pero eso ya lo sabíamos y no ha cogido a nadie por sorpresa. 

En la Cámara de Comercio de España en el Reino Unido, por ejemplo, el número de empresas socias se mantiene estable y eso es un buen indicador. 

Embajador Carlos Bastarreche (izqda.), Cabinet Minister David Lidington (centro) y Eduardo Barachina (dcha.), julio de 2018.

Como presidente de la Camara Oficial de Comercio de España en Reino Unido tiene el pulso de las empresas españolas, sus retos e incertidumbres. ¿Qué le transmiten?

Las empresas (exportadoras o de inversión directa) necesitan certidumbre, conocer el marco legal, regulatorio y político del mercado en el que invierten. Así pues, luego que se ha alcanzado un acuerdo, todas las empresas e inversores pueden empezar a adaptarse y llevar a cabo reajustes. Pero ninguna empresa nos ha transmitido preocupación grave que refleje ánimo de salir del mercado británico. Es más, hay empresas españolas muy optimistas con el mercado británico. La preocupación está más relacionada con el Covid-19 y sus devastadores efectos en ciertos sectores, como la hostelería, el turístico o la aviación civil. 

No sólo la empresa española no se ha ido, sino que hay empresas españolas expandiéndose en el Reino Unido (Meliá), otras como CLH ha aumentado su presencia considerablemente el año pasado, también hay constructoras españolas participando en proyectos muy emblemáticos (Dragados en la estación de Bank), y otras que han entrado muy recientemente en el mercado británico (Cellnex o Ebro Foods).

Patronos de la Cámara de Comercio, abril de 2019

En el último Barómetro sobre Clima y Perspectivas de la Inversión española en Reino Unido, destaca ‘la enorme contribución que las empresas y el talento español aporta a la economía británica y a la sociedad en general’. ¿Qué papel juegan España y los españoles? 

España contribuye activamente a la vida económica británica, crea más de 160.000 puestos de trabajo, desarrolla muchos sectores económicos como infraestructuras, renovables o servicios financieros y en algunas zonas del centro y norte del país, dinamiza comunidades menos prósperas.

También hay muchísimo talento español trabajando en empresas no españolas que lleva a cabo una aportación humana e intelectual extraordinaria. Los últimos 15 años han sido un éxito para la inversión española en el Reino Unido.

Asamblea Anual de Socios ⎜ Eduardo Barrachina con el Embajador Carlos Bastarreche y el Consejero Jefe de la Oficina Económica y Comercial, Alvaro Nadal.

Y el español como lengua ¿qué relevancia tiene en el mundo de los negocios y en la sociedad británica en general? ¿Es el idioma la antesala de la promoción de la cultura? 

España y el Reino Unido tienen en común que sus respectivas lenguas son las más habladas en el mundo de los negocios. Ni el mandarín, ni el hindi ni el alemán se estudian para hacer negocios en el mundo. También son países con sus espacios naturales de influencia y vínculos históricos; Hispanoamérica, Filipinas y la Guinea para España y la Commonwealth para el Reino Unido. Culturalmente son dos potencias y de los pocos países del mundo que exportan cultura, un idioma y unos valores.

El Reino Unido es el trampolín para entender el mundo anglosajón y sus valores políticos, económicos, sociales y culturales. Por su parte España es el vínculo europeo con la Hispanidad, nuestro legado cultural más universal, cuna del mestizaje y creación asombrosa que hermana en un mismo idioma a más de 400 millones de personas.

En los últimos años el español ya ha superado al francés o al alemán como lengua extranjera de preferencia en la escuela. A veces nos olvidamos que la cultura española es un activo económico único. Los españoles (como los británicos) somos unos privilegiados por contar con genios en todos los campos de las artes. 

Si hablamos de intercambio cultural, ¿cómo puede favorecer el sector privado a este intercambio?

Participando activamente en actividades que la sociedad civil lidera, por ejemplo, FHB u organizaciones empresariales como la Cámara de Comercio de España en el Reino Unido. Nosotros, en la Cámara de Comercio, hemos firmado un Convenio de colaboración con el Instituto Cervantes que está ayudando mucho al Cervantes a posicionarse en espacios -por ejemplo la City- donde antes estaban más ausentes. 

La sociedad civil está mejor organizada en el Reino Unido y el trabajo de FHB (de inspiración británica) es un ejemplo fecundo de la importancia de estas instituciones para sumar talento y voluntades.  Muchas veces hacen falta organizaciones para encauzar aspiraciones y proyectos, esto es, vertebrar la sociedad. En esto, el Reino Unido es el ejemplo a seguir.

Que nadie lo olvide, ahora que las relaciones entre España y el Reino Unido volverán en algunos sectores a cierta bilateralidad, es esencial encauzar estratégica y eficazmente el intercambio cultural.

Desde la llegada de Wellington a España, las relaciones entre ambos países no habían sido tan buenas. Aprovechemos todos esta feliz coyuntura. 

Vive en Reino Unido desde hace años. Completó sus estudios universitarios en Londres para después desarrollar una carrera profesional como abogado. Por su experiencia personal ¿qué destacaría de la educación y de la cultura de cada país?

Mi experiencia en el Reino Unido, que empieza como estudiante Erasmus en la Facultad de Derecho de la Universidad Sheffield reveló no sólo el valor distinto que se le da a la educación en el Reino Unido sino también la aplicación de un método diferente. En el Reino Unido la educación es sagrada y es una cuestión de Estado. En España no. Nuestro error más grande como Nación ha sido no escandalizarnos con la situación de la educación en España. 

Al principio me costó estudiar Derecho en Inglaterra porque al contrario que en una facultad española sólo se leen sentencias y mi inglés no era bueno. Me costó mucho esfuerzo. A veces me pasaba horas leyendo una sentencia con la ayuda de un diccionario y eran tantas las palabras que desconocía que llegaba al final de la sentencia sin saber quién había ganado. Sin embargo, estudiar Derecho en la Universidad de Sheffield y en el King’s College de Londres fue un ejercicio extraordinario para entender la mentalidad británica. 

Respecto a la cultura y frente a lo que se suele decir, España y Reino Unido son dos países más parecidos de lo que comúnmente se cree. Son dos naciones con un pasado imperial atlántico y espacios naturales de influencia. Ambos valoran mucho sus tradiciones aunque el Reino Unido en esto es más cuidadoso. Inglaterra idolatra su pasado. Y con esa seguridad proyecta mejor su porvenir. España en cambio tiene siempre cuentas pendientes con su pretérito.

Embajador Carlos Bastarreche, José Antonio Alvarez, CEO Santander, y Junta Directiva de la Cámara. X Gala Dinner, noviembre de 2019.

¿Nos entendemos bien? 

Sin duda, ahora mismo las relaciones entre España y el Reino Unido son excelentes y trascienden lo meramente económico. Cientos de miles de españoles viven, estudian y trabajan en el Reino Unido. En España ocurre algo similar aunque el perfil es distinto pues corresponde a personas y familias retiradas. Esta situación crea complicidades y vínculos muy especiales entre ambas naciones. 

Para muchos españoles, el Reino Unido ha sido el sitio en el que han podido empezar o desarrollar su carrera profesional. Hay que reconocer las oportunidades profesionales que el Reino Unido ha dado a cientos de miles de españoles.

En mi caso personal, esos vínculos son muy claros. Uno se da cuenta de que lleva demasiado tiempo en Inglaterra cuando sin dudarlo y con toda naturalidad se toma como postre un Welsh rarebit en un club de Pall Mall. En ese momento, que en España sería un escándalo (¡pan tostado con queso derretido bañado en salsa Perrins después de cenar!), me doy cuenta de que “it’s been far too long”.

En 2021 la Cámara de Comercio de España en Reino Unido celebra su 135 aniversario. Se habrán vivido momentos históricos de especial relevancia…

La Cámara de Comercio es historia viva de España en el Reino Unido y después de la Embajada de España, es la institución española más antigua en Londres. Cuando fuimos fundados reinaba la Reina Victoria.  En su día recibió una visita de Don Alfonso XIII y organizó también una comida-homenaje a D. Miguel de Unamumo. En el 2011 celebró su 125 Aniversario con la presencia de los entonces Príncipes de Asturias. La Cámara también participó en la Visita de Estado de SS.MM. los Reyes de España al Reino Unido en verano de 2017.  

Comida-homenaje en honor a Unamuno, Londres 1936

Durante la Visita de Estado tuve el privilegio de escuchar a Don Felipe en el Parlamento británico y comprobar muy de cerca el respeto y afecto institucional que existe en el Reino Unido por la Corona de España. Fue muy emotivo cuando el Presidente de la Cámara de los Lores, Lord Fowler, terminó su intervención con un ¡Viva el Rey! Recuerdo que previamente, antes de que llegara el Rey nos habían explicado (la audiencia estaba formada en su mayoría por parlamentarios de ambas cámaras) que había que responder con un ¡Viva!

La historia de la Cámara de Comercio es un retrato elocuente de las relaciones bilaterales entre ambos países. Somos una institución centenaria con una vocación resuelta de servicio a las relaciones hispano-británicas, a las empresas españolas que invierten en el Reino Unido, y sobre todo, una vocación de servicio a España.